Estoy llorando Manuel, no lo puedo evitar

Por Juan de Dios Ramírez Heredia

Manuel MolinaHa muerto Manuel Molina, ¿quién no lo sabe ya? Ha muerto la mitad inconmensurable de aquella pareja mítica que formó con Lole la mejor recreación de la poesía gitana desde que desapareciera en Granada Federico García Lorca.

¿Cómo no te vamos a llorar, Manuel, dínoslo tú, que fuiste capaz de decir:

“Y quien me puede demostrar

que Cristo no fue gitano

ni que sabía cantar”

Fue en 1975, en el año en que murió Franco, cuando Manuel con Lole irrumpieron con la fuerza de un vendaval, en el mundo flamenco de entonces. Un mundo que necesitaba un soplo de rebeldía contra la opresión. Y Manuel puso en boca de Lole, como cuarenta años atrás lo hiciera el inmortal de Fuente Vaqueros, un grito largo que se levantó en las veletas porque “Los sables cortan las brisas / que los cascos atropellan”.

De lo que pasa en el mundo

por Dios que no entiendo «na»

el cardo siempre gritando

y la flor siempre «callá»

Y en el año 1977, cuando las primeras urnas preñadas de papeletas, en una gestación que duró 40 largos años, explotaron inundando a esta vieja España de esperanza y ansias de libertad, tu grito de rebeldía, Manuel, se confundió con los aires nuevos de paz y reconciliación que la transición representaba:

 Que grite la flor

y que se calle el cardo

y todo aquel que sea mi enemigo

que sea mi hermano

Y lo logramos, Manuel, y lo logramos. Cada uno luchando desde nuestra trinchera. Aquellos años de tinieblas habían narcotizado a una buena parte de la sociedad española. Y tú y yo que nacimos después de aquella fraticida guerra, –aunque yo unos pocos años antes que tú–, hemos tenido la suerte de contemplar un amanecer nuevo. ¿Y sabes por qué? Porque…

El Sol, joven y fuerte

Ha vencido a la Luna

Que se aleja impotente

Del campo de batalla

Hace tan solo unos meses que coincidimos juntos en el programa ‘Ochéntame’ de TVE. Hoy lo he vuelto a ver porque necesitaba oír tus palabras de rabia contenida al ver como todavía hoy los racistas son capaces de atacar a nuestra gente y quemar nuestras casas. Tus palabras y tu actitud, a esas alturas de tu vida, me han reconfortado, porque tú, Manuel, eres la encarnación de la rabia convertida en poesía. Si Octavio Paz, el Nóbel de la literatura española, hubiera oído tus canciones, se habría reafirmado en que la poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Sin duda, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza.

Dentro de cuatro días vamos a votar. ¡Lástima que esta vez no puedas acompañarnos! Hay quien dice, y yo así lo creo, que estas elecciones son las que más se parecen a aquella en las que participamos el 15 de junio de 1977, cuando éramos tan jóvenes. Y Jarcha cantaba aquello tan emocionante como desconocido para la gente de nuestra generación: ‘Libertad, Libertad…!’

Sin embargo, para el día 24 de mayo próximo, Manuel Molina ya escribió, con 40 años de anticipación, que

La luz vence tinieblas

Por campiñas lejanas

El aire huele a pan nuevo

El pueblo se despereza

Ha llegado la mañana

La mañana de la libertad llegó en junio de 1977 y en mayo de 2015 consolidando lo que tanto trabajo ha costado conseguir y consolidar, como tú vaticinabas, Manuel, la luz de la fraternidad y la amistad vencerá a las tinieblas del rencor, el odio y las injusticias. Y el aire, Manuel, el aire que tú tanto has cantado, volverá a oler a pan nuevo porque el pueblo, Manuel, nuestro pueblo gitano, junto a todos los demócratas del país, se habrán desperezado con el clarear de la mañana.


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